Un cerdito amigo mío se me acerco y me dijo "oye amigo", a lo que yo respondí vigorosamente "¿Que pasa mi cerdito rosadito?", "Es que te quería pedir un favor..." me decía él "...pero me da vergüenza...". "No sientas vergüenza de pedirme nada mi chanchito cochinito, ¡yo soy tu amigo y estoy para resolver todos tus problemas!" dije mientras saltaba de alegría por saber que iba poder ayudar a un querido amigo. "...es que...", "¿Dime puerquito muy bonito?" "...es que te quiero culear... ¿puedo?", "Pero cerdito puerquito, ¿tu sabes lo que eso significa?" pregunte muy preocupado. "si" me dijo el, "es meter mi pene en tu ano" me dijo con mucha vergüenza. "Pero cerdito rechonchito, eso es algo muy feo y sucio, creo que tendré que decirte que no ya que mi anito es virgencito y a mi no van esas cosas" le dije muy apenado al no poder ayudarlo con su problema. "Pero tu me dijiste que me ayudarías en todo" dijo acongojado, "me dijiste que eras mi amigo y que ibas a estar para mi en todo lo que yo quisiera" con mucha pena en su voz. "Pero entiende mi puerco amigo, yo soy macho, igual que tú, y además soy un ratón, ¡me despedazarías!" tuve que decirle la verdad. "¡Pero me dijiste que me ayudarías!" gritó un poquitito desesperado "¡Dijiste que eras mi amigo!" entre sollozos y enojo "¡Dijiste que me lo darías todo!¡Me mentiste!¡No eres mi amigo!" los gritos ya le rompían la garganta. "No digas eso pequeño gran cerdito... pero es que entiende, es mi hoyito privadito no..." "¡No me vengas con esas mierdas!¡Lo que se promete no se quita!" tenia razón cuando dijo eso, así que, como todo buen amigo, hice lo que tenia que hacer, me di media vueltita, pare mi colita, cerré mis ojitos muy cerraditos mientras el cerdito me mojaba con su lengüita el anito, apreté muy pero muy fuertecito los dientes mientras entraba la punta y revente en llantos y sangre y no podía creer lo insoportable de aquel dolor, ¡Oh Dios mío que me esta haciendo! ¡No puedo soportarlo más! ¡ah! "¡Me estas despedazando cerdito hijo de putita!" le grite a duras penas, ya que el dolor no me dejaba hablar, "oh que rico... uh! ah! uh!" solo esos sonidos hacia el cerdito calentoncito. Pero yo no me podía zafar, sentía como los músculos de mi culo cedían y se partían en dos, como mis piernecitas traseras se separaban del resto del cuerpo y dejaba de sentirlas, de poder moverlas....
Pero queridos amiguitos, esta historia tiene un final feliz, para que puedan dormir tranquilos, ya que nuestro querido cerdito amorosito, en su ataque de calentura, termino por partir en dos a su ratifero amigo, así que por fin, luego de 7 horas, pudo descansar eternamente de su dolor... Yupi!
Moraleja: Todos los homosexuales son cerdos gigantes que destruyen a los pequeños niños de 15 años inseguros de su sexualidad que se creen ratones.
===Vistor Q===


2 comentarios:
linda fábula.
yo la transformaria en lectura obligatoria para 4* basico
victor eres un hijo de puta cabron qlio xupame mi culo con caca !!!
eres lo peor que existe en este mundo.
podrias pudrirte?
seria agradable
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